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Alemania recortaría las ayudas a España por su bloqueo de la Constitución Europea

La Opinión Pública

¿Es el bloqueo una maniobra española para asegurarse fondos europeos en los presupuestos de la UE que se empiezan a negociar a principios de 2004? Eso es lo que muchos se preguntan tras el fracaso de Bruselas. Esta vez podría salir mal...

El fracaso de la última cumbre de Bruselas puede haber sido una escenificación de trámite para un nuevo contexto de las relaciones europeas. El fracaso podría haber sido un aldabonazo de alemanes y franceses para dejar patente el nuevo rumbo que la Europa de los 25 debe tomar para seguir avanzando.

Alemania ya ha dejado caer su amenaza velada de que España y Polonia recibirán un escarmiento financiero por bloquear el acuerdo de constitución de una nueva Unión Europea en la decisiva cumbre de Bruselas.

La precipitada conclusión de las negociaciones ha dejado en el aire el futuro del tratado constitucional y amenaza con abrir nuevas fisuras en el seno de la Unión.

A partir de ahora es previsible que Alemania pase factura a España y Polonia a principios de 2004 cuando los países miembros empiecen a discutir los proximos presupuestos de la Unión Europea. Gerhard Schoeder ha advertido que "hay ciertos paralelismos" entre las negociaciones del tratado y los presupuestos de la UE para siete años que dan comienzo en 2007.

Alemania, el mayor contribuyente neto al presupuesto dice que quiere ajustarse al 1% del PIB de la UE, aproximadamente unos 100 billones de euros anuales. Eso supone unos 25 billones de euros menos de lo que algunos países de la Unión consideran que sería necesario para mantener las ayudas a las regiones más empobrecidas, incluyendo el sur de España y toda Polonia.

Tanto Aznar como el presidente polaco Leszek Miller han jugado una baza fuerte frente a la opinión pública de sus respectivos países, oponiéndose a un sistema de representación que consideran injusto. Sin embargo también son conscientes de que mantener su oposición contra viento y marea tiene un precio.

En Polonia ya se han alzado las primeras voces discrepantes. El líder de la oposición polaca Roman Giertych ha manifestado que Polonia puede ir preparándose para sufrir las consecuencias económicas y políticas de su bloqueo al nuevo tratado.

El presidente Schröeder confía ahora en que las amenazas de recortes en las ayudas hagan desistir a España y Polonia en su bloqueo cuando se retomen las negociaciones del tratado. Pero eso podría ir para largo, considerando que muchos esperan que el acuerdo para la constitución europea permaneza aparcado por lo menos hasta la presidencia holandesa, para el segundo semestre de 2004 o incluso hasta principios de 2005.

El fracaso de las negociaciones en Bruselas llevó al presidente Jaques Chirac a retomar sus advertencias de que la Europa de los 25 camina hacia un punto muerto y que se necesita un grupo de pioneros que impulse el proceso de integración.

Diplomáticos franceses han admitido que Chirac achaca a la intransigencia española y polaca -junto a las ya conocidas reticencias británicas- el fracaso de la cumbre de Bruselas y utiliza dicho argumento para reafirmar la necesidad de que exista un grupo de vanguardia que impulse los cambios necesarios. De nuevo la Europa de dos velocidades.

En círculos de Bruselas se sospecha que Chirac y Schroeder ven con agrado que la cumbre haya fracasado tan pronto, para reafirmarse en sus posturas. "Diríase que Chirac y Schoeder hicieron fracasar la cumbre deliberadamente para endurecer sus posturas y dejar en evidencia a los paises reticentes" según manifestó un diplomático de un país del este.

Cada país juega sus cartas con habilidad y muchos piensan ya que España está utilizando el asunto de la representatividad como moneda de cambio para asegurarse un buen tratamiento en el reparto de los fondos de cohesión de los presupuestos que empiezan a negociarse a principios de 2004 y que entrarán en vigor dentro de tres años. ¿Pero qué posibilidades existen de que esta estrategia funcione?

La situación que el gobierno de Aznar deja al gobierno entrante no es fácil. La imagen de España dentro de la UE no ha hecho más que deteriorarse.

Primero Aznar se desmarcó de la política exterior europea apoyando una guerra ilegal contra Irak.

Luego intentó vertebrar un eje Londres-Madrid-Roma que contrarrestara el poder del eje central Paris-Berlin. Su intento resultó fallido. A la hora de la verdad italianos y británicos han defendido cada uno lo suyo y los hechos han devuelto a Aznar a la realidad. Se ha tenido que conformar con ir de la mano de Polonia.

Sermonear a Alemania en relación a su déficit público tampoco ha ayudado. Y ahora su obstinación en bloquear la Constitución Europea convierte a España en un país incómodo que despierta cada vez más antipatías en la UE y que podría verse privado de cuantiosas ayudas económicas si tampoco esta maniobra funciona.

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